Santiago se asienta sobre una cuenca tectónica rellenada por más de 500 metros de sedimentos fluviales y volcánicos en algunos sectores. Esta complejidad geológica, sumada a los 35 km de extensión del radio urbano, hace que cada proyecto enfrente un subsuelo distinto. La resistividad eléctrica con técnica de sondeo vertical (SEV) permite reconstruir la estratigrafía sin perforar, algo especialmente útil en la zona norte de la capital, donde los suelos finos salinos del antiguo lecho del Mapocho alteran las lecturas de otros métodos. En nuestro laboratorio, acreditado bajo ISO 17025 para ensayos geofísicos, aplicamos el SEV para delimitar la profundidad del basamento rocoso y la interfaz suelo saturado, algo crítico cuando se planifican excavaciones profundas en el casco histórico o en Huechuraba.
En la cuenca de Santiago, un SEV bien ejecutado puede distinguir entre gravas secas, limos saturados y roca meteorizada en menos de dos horas de medición.
Cómo trabajamos
Particularidades de la zona
El equipo que desplegamos en terreno incluye un resistivímetro digital de alta precisión, carretes con 400 metros de cable de cobre y electrodos de acero inoxidable que se clavan en el suelo santiaguino, a veces tan compacto que requiere un combo para los primeros centímetros. El riesgo más subestimado en la ciudad es el ruido eléctrico: las líneas de alta tensión que cruzan Quilicura o las corrientes vagabundas del metro en el centro generan un acople que distorsiona la curva de resistividad. Para mitigarlo, usamos filtros notch de 50 Hz y repetimos las mediciones en ciclos alternos, asegurando una desviación estándar menor al 3 %. Ignorar estas interferencias puede llevar a interpretar falsos estratos profundos, lo que podría encarecer el diseño de una losa de cimentación al suponer un basamento más somero del real.
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Normativa aplicable
NCh 3171 - Geofísica aplicada a la ingeniería geotécnica, NCh 433 Of.2012 - Diseño sísmico de edificios, ASTM D6431-18 - Standard Guide for Using the Direct Current Resistivity Method for Subsurface Investigation (usada complementariamente)
Servicios complementarios
Sondeo Eléctrico Vertical (SEV) 1D
Perfilaje de resistividad en un punto para determinar la profundidad del nivel freático, espesor de rellenos y contacto con la roca basal. Ideal para estudios de factibilidad de pozos profundos o cimentaciones especiales en la cuenca de Santiago.
Tomografía de Resistividad Eléctrica (TRE) 2D
Perfil continuo de resistividad a lo largo de un tendido. Se aplica en la detección de paleocanales del río Mapocho, zonas de falla con infiltración y mapeo de plumas contaminantes en terrenos industriales.
Adquisición y Procesamiento de Datos
Medición en campo con resistivímetro de última generación y procesamiento con software de inversión RES2DINV/IX1D. El entregable incluye el modelo de capas interpretado con el respaldo de un ingeniero geofísico especialista.
Parámetros típicos
Preguntas comunes
¿Hasta qué profundidad puede investigar un SEV en los suelos de Santiago?
Depende de la apertura de electrodos. Con un AB/2 de 200 metros, podemos alcanzar profundidades de investigación de 80 a 100 metros en condiciones normales. En sectores como Maipú, donde los limos superficiales son muy conductores, la penetración efectiva puede reducirse, pero ajustamos la configuración para compensar ese efecto.
¿Cuál es el costo de un estudio de resistividad eléctrica SEV en Santiago?
El rango de precio habitual para un sondeo vertical eléctrico básico con interpretación de hasta 4 capas se sitúa entre $318.000 y $432.000, dependiendo de la profundidad de investigación requerida y la accesibilidad del terreno. Para perfiles 2D con tomografía eléctrica, la tarifa se calcula por metro lineal.
¿Qué diferencia hay entre un SEV y una tomografía eléctrica 2D?
El SEV asume que el subsuelo está compuesto por capas horizontales y entrega un modelo unidimensional justo debajo del punto central del tendido. La tomografía eléctrica, en cambio, usa múltiples electrodos en línea para generar una imagen bidimensional de la resistividad, lo que permite detectar cambios laterales como paleocanales o fallas. En Santiago, la tomografía es más útil en terrenos con rellenos heterogéneos.
